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Teoría de la evolución

Durante siglos, el hombre se cuestionó sobre el origen de la vida. Desde el siglo XVIII, al desarrollarse la ciencia de la Paleontología y con ella, el descubrimiento de hue­sos fósiles, restos de caparazones y huellas de animales y vegetales muy distintos a los actuales, comenzó a vislumbrarse la gran incógnita. ¿Era posible que hubiesen existido especies tan distintas, y al mismo tiempo, con cierta semejanza con las ac­tuales? ¿Cómo se explican estos fósiles? ¡,Qué entendemos por Evolución?

 

 

La clasificación de la vida

Cuando el hombre reúne información sobre los objetos que lo rodean, tiende a clasi­ficarlos, esto es, a agruparlos de acuerdo a las características que posean en común y a las que los diferencian.

En el siglo IV A.C., el filósofo griego Aristóteles, ideó un primer sistema de clasifica­ción que perduró durante siglos: dividió los animales en dos grandes grupos, los Enaima y los Anaima, es decir, con sangre y sin sangre. A los Enaima los diferenció, a su vez, en ovíparos y vivíparos; en este último grupo incluyó al hombre, la balle­na y a los demás mamíferos.

Durante el Renacimiento, el aporte de nuevos conocimientos sobre las plantas y los animales, la exploración de territorios desconocidos, los progresos de la anatomía comparada, etc., así como un cambio en la interpretación de la naturaleza de los fó­siles, determinaron el surgimiento de nuevos sistemas naturales de clasificación. Karl von Lineo Lineé- (1707-1778), naturalista sueco, reconoció seis .clases en el reino Animal: Mammalia, Aves, Amphibia (que incluye además a los reptiles), Pisces, Insecto y Vermes. Los invertebrados sólo estaban representados por 2 clases (en con­traste con los 30 o + phyla actuales). Pero Linneo introdujo, además, el concepto de nomenclatura binomial, que consiste en un nombre científico doble en latín, o en griego latinizado: el primer nombre es el género (el lobo y el perro pertenecen, por ejemplo, al genero Canis, y el segundo, la especie (perro: Canis familiaris; lobo: Canis Lupus).

Este sistema fue universalmente adaptado a partir de la publicación en 1735 de la obra Systema Naturae que continúa vigente hasta hoy. El sistema Linneano esta­blece que cada especie, género, familia y así sucesivamente hasta llegar a reino, es un taxón y cada nivel de la jerarquía es una categoría taxonómica. La nomencla­tura de los taxones está regida por el Código Internacional de Nomenclatura Zooló­gica y el de Nomenclatura Botánica.

Linneo no pretendía establecer relaciones de parentesco, en las que no creía, pero sentó las bases de la moderna ciencia de la Taxonomía (del griego taxis: arreglo, or­denación; nomos: ley o norma).

Claro que Linneo consideraba que las especies eran fijas, inmutables desde la Crea­ción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Teoría de la Evolución

 

 

El pensamiento científico del S XVIII se vio reflejado en dos escuelas o tendencias fundamentales, el fijismo o creacionismo y el transformismo, que defendían ideas muy distintas.

Para la primera, las especies son inmutables, es decir, son las mismas que existieron desde la Creación (defendida primero por dos grandes Filósofos griegos, Platón y Aris­tóteles, dominó el mundo antiguo, y más tarde, fue sostenida por Linneo, Cuvier; en cambio, para el transformismo, las especies son mutables, o sea, que experimentan cambios a través del tiempo.

La concepción transformista fue bosquejada por científicos como Georges-Louis Le Clerc de Buffon (1707-1788) y Erasmo Darwin (1731-1802), pero su representante más significativo fue Jean-Baptiste de Lamarck, quien sentó las bases de lo que se­ría una de las mayores revoluciones científicas de los tiempos modernos: la teoría de la evolución.

En términos biológicos, la evolución se entiende como el cambio y el desa­rrollo gradual de los organismos a lo largo del tiempo.

Según esta teoría, todos los organismos que hoy existen, así como también los que se extinguieron, están emparentados entre sí en grado variable, es decir, derivan a par­tir de un supuesto ancestro común.

La relación evolutiva existente entre dos o más organismos se conoce como paren­tesco u hologenia, y la base concreta de este parentesco es la capacidad de repro­ducción, es decir, de dejar descendencia fértil.

 

 

 

Georges-Leopold Cuvier (1769-1832) zoólogo y anatomista francés, es conside­rado el padre de la paleontología. Sin embargo Cuvier fue uno de los mayores de­fensores del fijismo. ¿Cómo explicaba entonces las diferencias entre los seres vivos actuales con los fósiles que encontraba? Elaboró para ello la teoría catastrofista o de los grandes cataclismos, según la cual todas las especies se extinguen totalmen­te tras sucesivas catástrofes. Esto conllevaría a un empobrecimiento progresivo de la fauna, de manera que la actual es una ínfima representación de lo que fue la fau­na primitiva de la tierra.

 

Georges-Louis de Buffon, estableció de manera rotunda que los fósiles corres­ponden a especies extinguidas, comprendiendo la necesidad de establecer relaciones de parentesco entre los seres vivos. Este científico francés no elaboró una teoría con sus ideas transformistas, pero sí sentó las bases para el desarrollo de conceptos elaborados luego por Lamarck.

 

Jeean-Baptiste Fierre Antoine Monet, caballero de Lamarek (1744-182): fue el primer naturalista que enunció una hipótesis científica sobre la evolución pa­ra explicar los cambios en las especies y la diversidad en los mismos. Su teoría se ba­saba en:

a- la función crea el órgano: es decir, que las adaptaciones surgen en los seres vi­vos como consecuencia de la interacción con el ambiente. Para Lamarck, cualquier parte de la anatomía de un ser vivo se debe al ambiente. Así, por ejemplo, explicó el largo cuello de las jirafas, quienes habrían tenido el cuello mucho más corto, pero la necesidad de alcanzar las hojas de los árboles las hizo esforzarse en estirar su cuello, de manera que, al final de sus vidas, lo tuvieron mucho más largo.

b- los caracteres adquiridos se heredan: o sea, que todos los caracteres que se adquieren a lo largo de la vida, son transmitidos a la descendencia. Así las jirafas que adquirieron el carácter cuello largo, lo transmitieron a sus hijos.

La teoría de Lamarck está prácticamente desechada en la actualidad, ya que todos sus postulados son erróneos. Con todo, su valor reside en haber roto definitivamente con las ideas fijistas tan difundidas hasta el siglo XVIII.

 

Charles Robert Darwin (1797-1875) publicó en 1859 su extensa obra  “El origen las especies”, en la que daba a conocer sus teorías sobre la evolución de los seres vivos. Influyeron de manera determinante en sus ideas dos hechos fundamentales: el viaje a bordo del Beagle, durante 1831 a 1836 y el libro Ensayo sobre la población, (1838) de Thomas Malthus.

Darwin invirtió mucho tiempo en la observación de la biodiversidad, analizando las pequeñas variaciones que existían en las especies semejantes y que ocupaban luga­res diferentes en los ecosistemas. También estudió los procesos de selección artificial que se realizaban para mejorar determinadas razas animales. A partir de estos ele­mentos, elaboró su teoría, basándose en:

a- la variedad en la descendencia: consiste en que, aunque los hijos son siempre muy semejantes a los padres, se diferencian entre sí y respecto de sus padres en al­gunos caracteres. Siguiendo con el ejemplo de las jirafas, dentro de la descendencia habrá una cierta variedad en el tamaño de los cuellos: unas tendrán el cuello más largo que otras.

b- la selección natural: es el proceso por el cual, de todos los individuos de una po­blación, sobreviven sólo aquellos que por sus características o fisiologías están mejor adaptados al medio. En el caso de las jirafas, las que tengan el cuello más largo co­merán mejor y sobrevivirán con más facilidad, siendo más probable, por lo tanto, que lleguen a reproducirse mejor que sus pares de cuello corto.

Existen numerosos hechos que muestran la selección natural, como por ejemplo, el hecho de que los leones casi siempre cazan a los antílopes más lentos, o sea, a los enfermos o viejos. Se puede decir en este caso que los leones ejercen una selección natural sobre los antílopes ya que eliminan a los que no pueden correr más rápido. Miles de años de selección natural han hecho que hoy los antílopes sean tan veloces. La teoría de Darwin explica cómo se produce el proceso evolutivo a través de la selec­ción natural, así como las extinciones. Pero Darwin no pudo explicar cuál es el pro­ceso por el que se produce la variedad en la descendencia.

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